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El valor de la gratitud y la calidad de vida

Por Antonieta Kopper -residente.

gratitudEn los días actuales la definición de felicidad está asociada a una complejidad de variables materiales, sociales, culturales y espirituales; sin embargo de forma simple podemos afirmar que la felicidad es un estado mental que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría. La palabra procede del latín felicĭtas, derivado de felix, que significa fértil, fecundo.

Así,  buscar como potencializar la satisfacción y alegría en el diario vivir es darse cuenta del real valor de la gratitud, o sea, el  agradecimiento o apreciación definido como el sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido o recibirá.

Dentro del estudio del valor del sentimiento de gratitud percibimos que es una de las maneras más precisas de encontrar la presencia de Dios en la vida de una persona. El Libro islámico dice “La gratitud por la abundancia que se ha recibido es la mejor garantía de que la abundancia va a continuar.“ Y comúnmente se ha dicho  que la gratitud moldea y da forma a la vida cristiana. Martín Lutero se refirió a la gratitud como “la actitud básica cristiana” y hoy en día todavía se la menciona como “el corazón del evangelio.“

Diferentes estudios de la psicología positiva desde el inicio del año 2000 se ha centrado en la comprensión de la experiencia a corto plazo de la emoción de la gratitud (el estado de gratitud), las diferencias individuales en la frecuencia con que la gente siente gratitud (los rasgos de gratitud), y la relación entre estos dos aspectos.

Las conclusiones sobre la mejoría de la calidad de vida con el ejercicio de la gratitud están afirmados en una gran cantidad de trabajos recientes que han sugerido que las personas que son más agradecidas tienen un mayor nivel de bienestar subjetivo.  Las personas agradecidas son más felices, se sienten menos deprimidas, menos estresadas y más satisfechas con sus vidas y sus relaciones sociales. Las personas agradecidas también tienen mayores niveles de control de sus circunstancias, crecimiento personal, propósito en la vida y aceptación de uno mismo. Las personas agradecidas tienen formas más positivas de lidiar con las dificultades que experimentan en la vida, siendo más propensos a buscar ayuda de otras personas, reinterpretar y aprender de la experiencia, y dedicar más tiempo a la planificación de cómo lidiar con el problema. Las personas agradecidas también tienen menos estrategias negativas de afrontar problemas, siendo menos probable que traten de eludir los problemas, negar que existan, culparse a sí mismos, o hacer frente a ellos a través del uso de sustancias. La gente agradecida duerme mejor, y esto parece ser debido a que tienen menos pensamientos menos negativos justo antes de irse a dormir.

Por lo tanto, concluimos que ser ejercitar la gratitud en cualquier circunstancia no solo nos hace ver la vida más feliz, sino hace bien para la salud. Ser feliz es una necesidad para crear un mundo mejor aspirando a la formación de personas saludables, prosperas y pacíficas.